El oidio es una enfermedad muy común y que causa graves daños. En los rosales, por ejemplo, aparece año tras año sin falta.
Le favorece las primaveras muy húmedas (en torno al 70-80% de humedad) y temperatura suave. Desaparece en pleno verano, siempre que el termómetro pase de 35ºC, para resurgir en otoño. No quieren agua líquida para su desarrollo, pero sí humedad. Se diseminan por el viento.
SINTOMAS
Es un hongo que se diagnostica fácilmente. Aparece como un polvo blanco o cenizo muy típico, en hojas, brotes y también en frutos. Las hojas y tallos atacados se vuelven de color amarillento y terminan por secarse. En flores es menos frecuente.
DAÑOS
Daños esteticos
PREVENCIÓN
Elimine las malas hierbas del jardín
Elimine las hojas y partes infectadas ya que no se recuperan o, incluso, la planta entera, para que no contagie a las de alrededor. En lugares cerrados, como invernaderos o terrazas acristaladas, debe haber una buena ventilación.
El Oidio es un hongo externo que se desarrolla sobre la superficie, no penetra en las hojas y; por lo tanto, se puede atacar con fungicidas de forma curativa, una vez que ya ha infectado. Los demás hongos penetran en la hoja y los fungicidas sólo sirven para prevenir, para evitar que realicen la infección, porque una vez que están dentro, poco se puede hacer.
No obstante, hay productos curativos siempre que se apliquen en las primeras 24-48 horas posteriores a la infección.
Como es una enfermedad que ataca la parte joven de la planta y la planta está constantemente creciendo, los tratamientos preventivos con azufre o con productos sistémicos han de hacerse frecuentemente (cada 15 días a partir de primavera en rosales, que es una planta muy sensible). Se repetirá el tratamiento en cada reaparición.
CONTROL ECOLOGICO/QUIMICO
plantar ajos al pie de las especies más susceptibles