El Plan de Control de Mosquitos, puesto en marcha por la Diputación Huelva, actuará en 9913292013 sobre un total de 130.000 hectáreas protegidas de la provincia, realizándose 16 tratamientos en 16.000 hectáreas de marisma mareal para garantizar el control de las plagas. En las fases mareales de mayor incidencia –en junio, julio, agosto y septiembre– está previsto apoyar el trabajo de a pie con tratamientos aéreos hasta un total de 1.800 hectáreas.

La diputada de Desarrollo Local, Innovación, Medio Ambiente y Agricultura, Esperanza Cortés, ha explicado que el plan operativo programado por el Servicio de Control de Mosquitos, que cuenta con un presupuesto de 2,2 millones de euros, financiado por Diputación en un 75 por ciento y el 25 restante por los consistorios integrados en el plan, abarca todo el año, con el objetivo de “reducir las poblaciones de mosquitos a niveles soportables”, según ha informado el ente provincial en una nota.

Y ello, según ha añadido, con dos premisas fundamentales: el máximo rendimiento, mediante la optimización de los recursos, y el mínimo impacto ambiental, mediante el empleo de técnicas blandas, en el contexto del Control Integrado.

El ámbito geográfico de las actuaciones es el de los términos municipales de los municipios integrados –Ayamonte, Lepe, Isla Cristina, Cartaya, Aljaraque, Punta Umbría, Gibraleón, Huelva, Palos de la Frontera, Moguer y San Juan del Puerto–, lo que suma un total de 130.000 hectáreas.

Es este espacio aparecen dos medios claramente diferenciados. Por una parte, 16.000 hectárea de marisma mareal donde el flujo y reflujo de las mareas en conjunción con factores topográficos y biológicos dan lugar a 4.600 hectáreas de marisma susceptibles de albergar poblaciones larvarias de mosquitos.

Y por otra 114.000 hectáreas de medio urbano y rural, donde se encuentran 25 núcleos de población, así como multitud de emplazamientos industriales, agrícolas y ganaderos, red viaria o complejos de ocio, entre otros. Todas ellas con multitud de focos de mosquitos de índole muy diversa.

Según ha explicado el jefe del Servicio de Mosquitos, José Carlos Gálvez, las estrategias de control son complejas ya que en muchos casos se diseñan específicamente en función de las características particulares del foco. A grandes rasgos, en las marismas mareales el control va dirigido a las especies Aedes caspius y A. detritus.

El periodo de tratamiento abarcará desde 1 de marzo al 30 de octubre y las 4.600 hectáreas de marisma que generan focos de mosquitos se han dividido en 94 parcelas de tratamiento y cada una de ellas se trataran en cada periodo mareal, 17 en total, por 25 equipos de trabajo conformado por dos operarios cada uno, una situación que propicia que se realice en 2013 más de 3.000 actuaciones de tratamiento larvicida en marisma.

En el medio urbano y rural el control va dirigido a especies de culicinos, fundamentalmente Culex pipiens. Las 114.000 hectáreas de superficie protegida se encuentran divididas en 17 zonas y se realizarán actuaciones larvicidas y adulticidas, en numero aún indeterminado ya que en gran parte de los casos obedecen a factores imprevisibles, aunque suele suponer un 20 por ciento del esfuerzo total.

Para abordar este Plan 2013, el Servicio de Control de Mosquitos cuenta con una sólida estructura, con una amplísima experiencia fraguada en los casi 30 años anteriores, formada por 35 oficiales aplicadores, además de 13 operarios contratados por 5 meses para reforzar las labores de verano. En conjunto, junto a los capataces, biólogos, técnicos de laboratorio y resto de personal, el servicio está conformado 
por un total de 60 personas.

Paralelamente a la labor de control de mosquitos, el Servicio desarrolla una intensa labor investigadora en aspectos relacionados con la mejora continua de los tratamientos y en salud pública.